Oblomov de Ivan Goncharov

254308

Ya ni me acuerdo de cuando añadí este libro a la “wishlist” de GoodReads, y seguramente fuera gracias a las recomendaciones de esa web. Se quedó allí durante siglos hasta Halloween del año pasado. Hacía un tiempo maravilloso para ser Nueva York en otoño y era festivo. Sólo tuve que ponerme la chaqueta más gruesa que me traje de Barcelona, gorro, guantes, y bufanda.

Este año como que el otoño y el invierno habían tardado en llegar, las hojas de los árboles seguían verdes, o simplemente ya se habían caído. Aún así, pasear por Central Park fue para mí todo un lujo. En los tres meses que llevaba por entonces en la ciudad, era la segunda vez que entraba en este parque, que está a diez minutos andando de mi casa. Por algún motivo quise recorrerlo de arriba a abajo, así que rodeé el primero de los lagos, seguí por una de las grandes carreteras llenas de ciclistas, y acabé en el extremo más cercano al Upper East Side. Justo allí hay una paradita de la librería The Strand que se conoce en Nueva York por sus libros de segunda mano. Obviamente no me pude resistir y empecé a rebuscar entre libros y allí encontré Oblomov.

Atrasé mi lectura hasta el verano porque sabía que siendo literatura rusa del siglo XIX Oblomov sería algo denso y bastante deprimente. No andaba muy equivocada. El protagonista de la novela, Ilya Illytch Oblomov, es un joven barin, con tierras en algún sitio del descomunal imperio ruso que vive en un apartamento de San Petersburgo con su criado Zakhar. La novela empieza en un día de primavera en el que era tradicional ir al parque de Ekaterinov. Sin embargo, a Oblomov le notifican que debe dejar su piso y que las finanzas de sus tierras están en un estado deplorable. Estas noticias no sumen a Oblomov en la tristeza porque vaya corto de dinero o porque eran las tierras de su familia si no porque implica hacer algún tipo de esfuerzo. De hecho, durante las primeras doscientas páginas de la novela, varios personajes visitan la casa de Oblomov y no consiguen que salga. De verdad que no puedo expresar la frustración que sentí cuando, página tras página, hora tras hora, este chico seguía en bata y sin salir de su habitación. Tal nivel de inactividad y desgana puede llegar a ser muy estresante.

Por suerte, hacia la mitad de la novela las cosas cambian y la historia se vuelve más interesante. Principalmente esto se debe a la introducción del personaje de Olga que conoce a Oblomov en una de sus raras salidas al exterior. Ella es alguien lleno de ganas de vivir, que ve belleza en todas partes, y que por algún motivo se queda prendada de Oblomov, y él de ella. Debo decir que este personaje me ha resultado muchísimo más interesante que el protagonista. Al principio es fácil influenciarse por cómo Oblomov la ve, alguien infantil, simple, ingenuo, ya que disfruta de la vida y no conoce ese terrible sosiego y pereza que le arrastra a él. Sin embargo, poco a poco vislumbras a una mujer fuerte con dominio de sí misma y que toma las riendas de su vida.

A partir de aquí hay  (pequeños) spoilers.

Lo que más me gustó del personaje fue que en un momento de la novela también sufre de la “enfermedad” de Oblomov. Poco a poco deja de hablar con sus amigos, se pasa todo el día en la cama, ve su vida como algo trivial, sin objetivo, o que dichos objetivos ya no valen la pena, que todo es en vano. Y sin embargo tiene la fuerza para salir de esa situación. Sin embargo, no vuelve a ser la misma, ese periodo de su vida le deja marca, tiene un efecto sobre su personalidad, pero ella sigue adelante.

El personaje de Agafia sale muy puntualmente en la novela y me hubiese gustado saber más de ella. Es la mujer de Oblomov, aunque en realidad parece que sea su mujer de la limpieza por el caso que le hace. Por eso me hubiese gustado que la novela contase como se casaron – cómo lograron que el señorito saliera de su habitación para casarse, en serio –, como tuvieron un hijo – porque a Oblomov le da pereza hasta quitarse las zapatillas y andar, así que del resto ya ni hablamos –, y como evolucionó su relación con los años.

Fin de los (pequeños) spoilers.

Oblomov es un libro interesante que presenta a un personaje que, aparentemente, es un retrato de muchos jóvenes rusos de la época que ahora llamaríamos ni-nis. Aunque la exposición de su personalidad y su descenso a los abismos es algo previsible, los personajes secundarios fueron para mí la gran fuerza de la novela. No lo leáis cuando estéis en un momento en el que no os apetezca hacer nada.

Beast de Paul Kingsnorth

CR-Beast-front-cover-papers.jpg

Hace unos meses, en una de las pocas entradas que ha tenido este blog, hablé de The Wake de Paul Kingsnorth. Me enteré de su existencia porque el autor es amigo de Mark Rylance (Wolf Hall) y sale en YouTube leyendo el principio del libro.

Lo leí al principio del curso escolar y fue bastante más duro de lo que imaginaba. El libro está escrito en lo que se supone que era el inglés hablado del siglo XI. Como no existen documentos escritos en esta lengua, y la mayoría de los habitantes eran analfabetos, el autor muchas veces tira de imaginación.

No fue hasta al cabo de una semana de lucha para poder leer el libro que me di cuenta de que la sugerencia de Rylance de leer el libro en voz alta no era porque así se podía disfrutar mejor de la belleza poética del lenguaje. Cuando lees ese libro en voz alta es mucho más fácil entenderlo. Vocalizar palabras que en aquella época sólo existían para ser habladas y no escritas hace que la mayoría cobren sentido, o que se vuelvan mas parecidas al inglés contemporáneo. Nunca he leído un libro en voz alta y esta primera vez ha sido bastante sorprendente.

En principio este artículo trata del segundo libro de Kingsnorth, Beast, pero voy a entretenerme un poco más con The Wake. El libro está narrado en primera persona por Buccmaster, un campesino con cierto estatus que es testigo de las invasiones danesas y normandas que hubo en Inglaterra durante ese período (para ser precisos la de 1066). El libro empieza in media res y que la narración sea algo parecido al flujo de conciencia hace que sepamos del pasado de Buccmaster de forma progresiva. El libro me gustó muchísimo. El rigor histórico se disfruta, pero además ir conociendo al protagonista poco a poco e intentar adivinar lo que está pasando a su alrededor compensa la dificultad del lenguaje. Es una experiencia que recomiendo con creces.

Pero vayamos a por Beast. La primera vez que supe del libro se decía que era la segunda parte de The Wake, y que sería una trilogía. Puede que sea una trilogía, pero no en el sentido tradicional de la palabra. Beast también empieza de golpe y está narrada en primera persona, por Edward Buckmaster. Sin embargo, esta vez la acción se sitúa en la Inglaterra actual, y el lenguaje es también contemporáneo salvo por las comas, que brillan por su ausencia.

El protagonista está viviendo en una casa de pastor en medio del páramo inglés. Yo imaginé los páramos del Peak District y Yorkshire que visité el verano, pero no hay ninguna referencia geográfica más. Sabemos que Edward ha huido de su vida, pero el por qué es algo que se va adivinando poco a poco, como en el caso de The Wake. Quizás lo que más me gustó de la novela fueron las reflexiones de Edward en su soledad, sobre la felicidad y el sentido de la vida. Por ejemplo:

“The wheel of blood and sperm and death and life kept turning and none of it needed me none of it knew of me for there was no me and never had been. I saw the abyss open up and I knew I would be swallowed by it and I knew that everything in my world everything I was and everything I thought and felt and cared about and refused to care about had been carefully constructed only to help me survive any glimpses I might have of this.”

No hay mucho más que contar del libro, no tiene una trama muy marcada. Pero el lenguaje es en cierto modo muy bello. Me recordó un poco a Mercè Rodoreda (aunque no sea muy fan de Espejo Roto o La Plaza del Diamante, La muerte y la primavera está entre los libros que más me han impactado) en su forma de escribir. Ambos se basan mucho en escribir como uno habla, lo que le da un ritmo muy particular a la narración. También tienen un lenguaje muy directo, sencillo, y raso, pero no falto de belleza.

Ninguna de las dos obras ha sido traducida al castellano. Dudo que The Wake sea traducida jamás, pero encenderé una velita para Beast.

Volver

La idea de volver a escribir en el blog ha siempre me ha acompañado a lo largo de estos meses. Sin embargo, también sigo sintiendo la misma pesadez, desazón, que cuando empecé a escribir en esta nueva plataforma.

Quiero escribir, sí. Pero quiero escribir porque me apetezca, porque es una actividad que me relaja, porque disfruto hablando de las cosas que me apasionan. No sé si esto le pasa a más gente pero durante mucho tiempo sentí que escribir una entrada, o una reseña, era más bien una obligación. De hecho, incluso empecé a enfocar mis lecturas hacia el blog, por ejemplo, aumentando el ritmo de lecturas. Pasar una semana sin publicar algo era una tragedia. Y, aunque estuve así durante bastante tiempo, poco a poco me invadió la sensación de haberme convertido en una fábrica de reseñas.

Esto también hizo plantearme el por qué de todo esto. Honestamente, aún no tengo sentimientos muy claros sobre que mis reseñas estén en Internet, ni que le sirva de algo a nadie. Ni que tampoco ese tenga que ser el objetivo. Pero entonces, ¿por qué? Está GoodReads en el que hay una base de libros muy amplia y sigo a gente en cuyo gusto en literatura confío, y hablar con ellos es bastante fácil. Además, tengo una libreta en la que escribo un párrafo o dos sobre cada libro que leo, además de mis citas preferidas.

Parece pues que tener un blog sea algo completamente redundante. Y sin embargo una parte de mí se niega a abandonar la posibilidad de volver. Ahora mismo, en mi escritorio, me doy cuenta de que el simple ejercicio de redactar este artículo me ha ayudado a formular con más precisión lo que me pasa por la cabeza. Quizás esta sea una razón, de la misma forma que escribir un diario siempre me ha resultado muy terapeutico.

Tampoco puedo negar que una de las variables sea la respuesta de los (posibles) lectores. Como ya he señalado no estoy totalmente cómoda con que mis opiniones de amateur campen por sus anchas en Internet. A pesar de esto, ya que me pongo a escribir en abierto, el feedback es una gran alegría, y una de las razones por las cuáles seguramente seguí con el formato anterior. A la vez soy muy consciente de que no puedo reciprocar este comportamiento. Me resulta imposible combinar mis estudios de doctorado, seguir leyendo, dar clase, escribir por aquí de vez en cuando, y tener algo de tiempo libre para socializar, con leer blogs con la misma asiduidad que hace unos años.

Aún estoy reflexionando como quiero que sea el blog, o si lo quiero mantener. No tengo ni idea como puedo resolver todas estas dudas. Pero tengo todas las vacaciones por delante para averiguarlo.

¿Vosotros/as qué opináis?

Reading Historical Fiction

I think I’ve been reading HF for as long as I can remember. I think I started reading HF pretty early, I recall having read almost every book by Odile Weulersse in my middle school library by the time I was 10. Also, I think that HF had a major role in my love for literature. The first “adult” HF book I recall reading is Christian Jacq‘s The Judge of Egypt series. My parents bought it for me to read on first summer camp when I was 12. I’ve always been interested in Egypt so I read Beneath the Pyramid in less than a week. It also helped me to forget about the fact that I was having quite an awful time in the summer camp. I’ve never been a very sporty person and during my pre-teens and teenage years I was mostly shy and judged weird and boring by most of my peers. So being surrounded by them for two full weeks didn’t make life very pleasant.

It was during that summer that I learned one of fiction’s powers: the ability to let you escape from reality.

From that moment onwards I’ve always enjoyed HF that happily fulfill this role but, as I grew older, I started to ask more of them. I think that the first time I was aware of this was when I incidentally bought my first HF Romance novel when I was around fifteen or sixteen. The plot seemed decent enough, and I started reading on a nice summer afternoon and I finished a couple of days afterwards. I found it somehow disappointing. Everything was there, a historical setting, nice dresses, fancy vocabulary with some extra risqué scenes the purpose of which I didn’t quite understand.

After some similar experiences in the realm of HF I had to admit that the process of finding novels of the genre that would appeal to my newly-developed tastes would require more time and effort than before. The number of HF books I read dropped sharply for some years, but I soon started making some discoveries.

The classics proved to be an excellent source to read about other eras (for instance, Zola‘s Rougon-Macquart series or anything by the Brontë sisters) and I even found some excellent HF written in the 18th and 19th centuries (e.g. The Princess of Clèves by Madame de LaFayette). And then, slowly but surely, I’ve developed a sixth sense for possibly good HF.

During the last couple of years I’ve had the pleasure to discuss HF with other voracious readers. I think that the most interesting one was with a friend who didn’t like Historical Fiction at all. Her point was that it was impossible for any author to fully capture or understand an ear in which he or she had not lived. I couldn’t entirely disagree with her.

Regardless of the amount of hours a writer spends documenting on the era he/she wants to write about, I’m sure it is not the same.

However, in my opinion, this doesn’t take any literary merit from those novels. Also, I think that, precisely, the best Historical novels are those who try to bring together a modern reader and an historical setting. Being an outsider to the events of, let’s say, the French Revolution, can be an advantage. From the modern era an author can try to shed new light on how we may understand the motives of people that lived in a different cultural and political setting, that had different customs and perception of human relations, society, and so on. Two examples of that are Possession by A. S. Byatt and The French Lieutenant’s Woman by John Fowles. Not only are they brilliantly well-written, but also the authors’ insight on Victorian psychology is amazing.

On the other hands, together with many other readers, I’ve always been a bit reluctant to start any novel whose main characters were people who actually existed. I felt it was unfair to impose a certain personality to a real human being, given the insufficient amount of information there is. Of course, it is fiction, and I’m sure there isn’t any claim by the authors that what they write is actually what went through their minds, but yet, it doesn’t feel quite right. Nevertheless, there are authors that perfectly manage to draw a line between the character and fiction. One of them is Hilary Mantel, whose works on Thomas Cromwell and the French Revolution are perhaps some of the finest HF nowadays.

To conclude, I want to stress the fact that in no way I’m implying that HF novels whose purpose is mainly to entertain readers should be avoided or regarded as a lesser for of literature. I started reading because of the diversion it provided and a reason as good as any other. Also, reading tastes evolve with your own personal circumstances and development and right now what I enjoy the most is HF where the author’s knowledge of the era doesn’t only show in the choice of costumes and description, but also in the understanding of the characters and the society that surrounds them. Finally, my next reading goal is to start reading historical non-fiction!

Food in the City #2

Well, the day-to-day struggle of being in a PhD program gives few opportunities to enjoy the variety of food available in New York.

For the last two months I’ve basically survived on

  • No_rest_for_the_grad_students_that_have_a_metrics_midterm_on_Monday__gradlife__teacherscollege__columbiauniversity__econometrics__studying
    As much as I may complain about libraries around here, I’m so grateful they have some areas where you can eat food and study!

    meal prep.

    • This involved a further knowledge of the differences between shopping in Spain vs. US. It took me a while to realise that, except for vegetable milk, dairy milks are always refrigerated. In my country you can buy three or four and keep them in your pantry for a month or so. Does that mean it has more additives? Maybe, but it’s so convenient, given that sometimes when I buy milk it expires in less than a week!
    • What do I have to do so that there’s a Trader Joe’s near the CU campus? And no, the one on 72nd street doesn’t count. It feels so awkward to take the subway back home with a load of groceries, being a nuisance to pretty much everyone around me.
  • extremely simple and fast dinners.Light_dinner_and_Math__Tomato_soup_from_Trader_Joe_s_is_the_best___norestforthewicked__norestforgradstudents__gradlife__maths__healthyfood__tomatosoup__salad__spinach__kale__food
  • frozen meals, every time I had one of these a part of my soul died.
  • the occasional free food in campus, which isn’t as healthy as I wished it would be. But, hey, it’s free!
  • Having_a_healthy_lunch__Thanks__sweetgreen__you_ll_be_certainly_seeing_me_again___salad__lunch__avocobbo__sweetgreen__healthyfood__foodie__newyorkadventuresand the slightly-overpriced custom salads at Sweetgreens after realising I couldn’t possibly eat grocery-store bought sandwiches on a weekly basis.

But after the end of midterms I decided that I should go out at least a couple of times!

2015-10-28 20.33.21-2

On the first day I had two slices of pizza at the Famous Famiglia Pizzeria near campus. I was feeling particularly miserable that day so I ordered the cheese slice with extra cheese. Yes. That’s a lot of cheese. I only realised this afterwards, usually the type of cheese slices you get in Spain (or in cheaper places in NYC) have a ironically small amount of cheese on them.

A couple of days after I went shopping for a winter coat, boots, and all sorts of wintery attire around Midtown with a friend. After that we ended up having dinner in K-Town. Our first stop was in Woorjip, where you can either buy ready-made food packages or fill your plate in a buffet. It was my first experience with Korean food and I really liked it! It has a spicy flavour that is quite different from what I’m used to and it was very tasty.

2015-10-28 21.33.37After that I discovered the existence of that wonderful place called Spot Desert Bar. When I told my friends about this place they weren’t very impressed. Is it simply a restaurant that only serves sweet stuff? An over-priced café or pastry shop? Not quite! I do agree that it is expensive, but the deserts (not pastries) are really elaborated and delicious. My friend and I shared two and both were heavenly. I think it’s a place where you’d go with three or four friends, order one desert each and share!

A bookish update

I haven’t written in a while, PhD and so on.

Surprisingly I’ve read much more than I expected during these last couple of months. Probably due to not having access to any source for movies and series other than YouTube and its not quite good period dramas (with some exceptions). A special thanks to Amazon for letting me watch the first two (rather good) episodes of The Man in the High Castle in a time of great need.

I read Lady Oracle by Margaret Atwood and, although she has written novels that I have absolutely adored, I find her quite irregular in terms of quality. The Handmaid’s TaleOryx and CrakeThe Blind AssassinThe Edible WomanCat’s Eye, are quite remarkable, whereas Lady Oracle or The Robber Bride are a good read but nowhere as interesting/exciting. I also read by her The Penelopiad, a retelling of The Odyssey from Penelope’s POV, which I really recommend.

Another “disappointment” was Plainsong by Kent Haruf. It’s supposedly a beloved / popular saga in the US but I really couldn’t figure out why. The title is quite fitting, the plot is plain and mostly predictable, everyone seems to be good (except the random idiotic character to put some spice into the novel), with some issues here and there that they manage to solve because they are good people.

And also… Go Set a Watchman by Harper Lee aka probably the most disliked second part of a revered classic novel. The review is mildly spoilery, you have been warned.

I must admit I was, indeed, disappointed by the follow up to To Kill A Mockingbird. To me, the novel lacked all the things I’d loved from the first one. And no,
I’m not referring to the deconstruction of Atticus Finch. For some reason I didn’t profess the love and admiration that most readers do. I liked him but he certainly was not one of my favourite characters ever. To be honest, the part I most enjoyed was when Scout realised her father is not the perfect human being she thought him to be, especially the two discussions between Scout and her uncle, and her and Atticus. 

What, in my opinion, was missing were all those quirky anecdotes about Maycomb and its neighbours and the nostalgia it emanated. Fair enough, there are some stories thrown here and there in Go Set a Watchman but they didn’t have the same effect on me. As in the first book, there’s a huge build up for most part of the novel – the main and only twist occurs when you’re already 70% into the book – during which nothing happens at all. And for some reason this was completely fine for To Kill a Mockingbird but not for its second part.

In my last post, I talked about The Wake by Paul Kingsnorth. It took me forever to read that novel and it was, indeed, quite challenging. During the first 50 pages I struggled quite a lot to make sense of Buccmaster’s inner dialogue but it was worth it. The story evolves rather slowly, but this gives you time to adapt to the language, to savour Kingsnorth’s depiction of 11th-century England, and get acquainted with the narrator.  I found it a quite new approach to Historical Fiction and I certainly recommend it!

The French adapted the saga into a TV series twice, the most recent in the early 2000s and it’s pretty trashy (check it out on YT and feel free to compare it with any BBC historical drama).

Opposite to it is The Iron King by Maurice Druon, the first novel of a seven-volume saga about the end of the Capet dynasty in France in the first half of the 14th century, The Accursed Kings. This novel is your average HF, well-written enough so that it’s entertaining, with manipulative and power-greedy characters, love affairs, very gory torture and murder scenes, and some well-documented historical details here and there. What makes this book special is that it was cited by George R. R. Martin as one of the sources for A Song of Ice and Fire. It was fine, nothing exceptional, but it didn’t leave me wanting to read the follow-up, The Strangled Queen. I’ll probably leave it until I need something light (but decent) to take a break from unending problem sets.

After finishing the midterms I felt like treating myself into some books so I went to The Strand‘s stand in Central Park and bought two books. One is Some Prefer Nettles by Junichiro Tanizaki. A couple of years ago I read The Makioka Sisters, which I rather liked, so I’ve been looking forward to read some of his other novels. The second one is An Artist of the Floating World by Kazuo Ishiguro, whose books I’ve been steadily reading ever since discovering Never Let Me Go. In case you haven’t, his newest novel, The Buried Giant, is very good!

Tomorrow I’m going to 92Y to listen to David Mitchell talk about his new bookSlade House, which I’ll start reading shortly! A new post may or may not follow.

On my TBR List #1: The Wake by Paul Kingsnorth

The Wake by Paul Kingsnorth has been on my TBR list since it was longlisted to the Man Booker Prize two years ago. This video kindly reminded me of this book.

Since it is set in the 11th century, it is written in Medieval English. Now that will be a challenging experience. I fear it might be something akin to the last story in Cloud Atlas by David Mitchell – set in a distant future when people speak a very different English –, but longer. Let’s hope it is worth it.
I just read in an article that The Wake is going to be turned into a film and Mark Rylance, Claire Van Kampen, and Colin Callender (a producer of the wonderful Wolf Hall) are part of the team. So I’m really looking forward to it!

Here’s the first page of the novel read by Mark Rylance.